Lámpara en un restaurante, Hayfa. Abril del 2009A la vuelta del camino
aguarda el hombre nublado,
para consagrar el día
con sonrisa de astros
y una bolsa mínima entre las manos.
Nadie como él
calienta la tierra que pisa,
exhalando cuarzos de amor.
Como árbol,
aguarda el hombre nublado,
para consagrar el día
con sonrisa de astros
y una bolsa mínima entre las manos.
Nadie como él
calienta la tierra que pisa,
exhalando cuarzos de amor.
Como árbol,
como retoño,
el hombre nublado
acude al encuentro
de pájaros, transeúntes y
órbitas.
Los nimbos descargaron
de un golpe,
naipes marcados
sobre el vientre de su madre,
y así vino,
encantado de madrigales.
El que se dirige hacia nunca,
nos señala el camino
en un rictus de bondad sin elitismos,
con el pecho abierto
al juicio de Dios y del hombre.
el hombre nublado
acude al encuentro
de pájaros, transeúntes y
órbitas.
Los nimbos descargaron
de un golpe,
naipes marcados
sobre el vientre de su madre,
y así vino,
encantado de madrigales.
El que se dirige hacia nunca,
nos señala el camino
en un rictus de bondad sin elitismos,
con el pecho abierto
al juicio de Dios y del hombre.



3 comentarios:
ovalis
excelente poema
me ha hecho reflexionar
un beso
fernando
Sensacional, y con un tema profundamente emotivo. El hombre nublado es un ser que padece deficiencia física, cierto? Una enseñanza para aquellos que ven menos a las personas con capacidades diferentes, no soporto que los ofendan. A veces pienso que los normales son ellos y no nosotros.
Ovalis, tu poema es un punto y aparte por esa sensibilidad.
Remarkable shots. The lamp its colorful, great composition!
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