lunes 27 de julio de 2009

Las palabras

 
Capullo matizado. Parque Wohl de Rosas de Jerusalén, mayo del 2009

Borbotean de los labios del infante
cual agua del manantial Gijón.
Hirsutas hieren, golpean cascarones,
matan sueños y pueblos del orbe.
Como ojos de amante, desnudan
o abrigan cual cachemir, cálidas.
Enmascaran secretos, seductoras subliminales
que endulzan el oído y el paladar.
Ayudan, defienden, combaten,
indetenibles telares del verbo.
Se engargolan y escapan cual grillos
de los bocas negligentes.
Hermanan, enlazan, extasían,
corren animosas de casta en casta.
Las hay vacías, inútiles, heladas,
canciones de muerte y desesperanza.
Violentan, mancillan, humillan,
encajan en la carne aguijones silábicos.
Irreparables, ahogan pasiones en segundos.
Pulidas baldosas por el uso,
esas divinas y audaces herramientas.
Encienden el morbo y los deseos,
sibaritas incorpóreas del éxtasis.
Hipnotiza y hechizan, a quien la pronuncia,
las piensa o las escribe.
Burlando al Universo nos trascienden
... las palabras
 

2 comentarios:

Jesús Aparicio González dijo...

Las palabras son materia de nuestra felicidad y de nuestro infierno. Las necesitamos como el aire y como los besos, para respirar, para amar.

Un beso

riva20 dijo...

Magnífico Ovalis. Un poema exquisito y unos últimos versos sensacionales. Me ha dejado un buen sabor.