sábado 8 de agosto de 2009

Zohar

Hay un sendero infinito y apercibido,
sin atajos ni viceversas.
Un sendero que trastorna la razón
a improvisados genios y charlatanes.

Del PRADO de Galilea sucesivos dragan,
de las ideas sus incontables ropajes.
Encerrados bajo mil llaves.
Manan los colores del árbol de la vida
y sus frutos, sempiternos, como códigos caen.

Espontánea llega, raíz de apreciación,
para insinuar la esencia interior.
Cruzan las letras por invisible cuerda,
hacia la mente, flor entreabierta.

Tan elemental, que la culpa alivia
por la oculta entraña desvelada.
Al exigir del hondo torrente beber,
se hará la razón de todos los enigmas.
Energía y plenitud de luz.

Con esplendor brilla la faz del kabalista.
Astro, seña del firmamento todo.
Corren como ríos, de sus manos,
aguas de amor y saber, inagotables.



Reloj de sol, Parque Ramat ha Nadiv, julio del 2009

1 comentarios:

incal dijo...

la poesía como vía Kabalistica y
la vía kabalistica como acto poetico...

El arbol de la vida siempre da frutos
indispensables para el alma.

Saludos .Luis