viernes 6 de noviembre de 2009

Diáspora

Esta vez no cierren la puerta
es mi última despedida.
Aquí murieron mis abuelos, mis padres,
mis hermanos y aquí quiero se apague mi voz,
como el final de una vieja balada.

Regreso pleno, anhelante y a color
a este escenario curtido por las guerras.
Inefable como la madre fecunda.
Llego desde cada rincón
al portal de mis sueños.

Cantándole a la vida a toda voz.
El viento cauto se detiene.
Ha llegado primero mi imagen.
Por fin.
El cuerpo etéreo y el alma poseída.

Nadie me espera.
Nadie lo impide.
Un suspiro
y beso la tierra.

Kinéret, Mar de Tiberíades o de Galilea. Agosto del 2007

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Las fotos hermosas y quizás nostálgicas.
Tus poemas se leen con tranquilidad y sentimiento.
Luz
Guanajuato, México

GOGO dijo...

hay paz en tus letras amiguitaa..!!

se saborea despacio el espacioo que ocupann tus letrass..!!

lujito leerteee..!!

mi cariñoo en estrenooo...!!

ONDA dijo...

La imagen no puede venir mejor a al ritmo de tu bello poema.

Francesc dijo...

Evelyn, un gusto volver a ver tus fotos, ya hace días perdidas de mi bitácora,y leer, con el ritmo pausado de las calmadas aguas, unos versos tan sentidos.
Felicidades

MARIANO JUAN-R dijo...

¡Ah, qué maravilla de poemas breves (yo que soy un perezoso lector de textos configurados con forma de acantilado "doveriano" de insondable sima), con mucho más prodigio si la pincelada lírica, previamente bañada en el mar de Galilea (por donde algunos "caminan sobre las aguas") ejerce un impacto emocional: madres fecundas, presencias etéreas, suspiros y finales de balada que, por qué no, se trocan en miradas retrospectivas de sabiduría y peticiones de perdón: egregio Johnny Cash, como se comprueba aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=o22eIJDtKho

Besos para mi poetisa israelí favorita (la única que conozco, jejeje)